Esta
receta es ideal para hacer comer a los niños
verdura, puesto que esta va a estar correctamente camuflada y apenas se darán cuenta. También es adecuada para rebañar todos aquellos restos de otras
comidas que podemos aprovechar, dándole formato de
lasaña, por ejemplo. Decir también que podemos sustituir el calabacín por espinacas o similares y añadir otros como gambas.
Igredientes:
- Un calabacín
- Salsa bolognesa
- Salsa Bechamel
- Queso (Podemos utilizar diferentes tipos de queso por ejemplo, los específicos para pasta o olorosos holandeses)
- Aceite
- Carne
Empezamos cortando los
calabacines en rodajas no muy finas, pero con la piel, puesto que no queremos que se nos deshagan por el camino.
Es conveniente que hagamos previamente la salsa bechamel o bolognesa, o si lo preferimos, comprarla hecha.
Colocamos las rodajas de calabacín en una parrilla con un poco de
aceite, y las ponemos a fuego constante, hasta que estén muy hechas.
Ahora, en una fuente, que será la que introduzcamos en el
horno, ponemos la base de la milhoja la cual la recubriremos con mozarella para ir construyendo nuestra “torre”. A continuación ponemos una rodaja de calabacín, después un poco de carne y por último un poco de bechamel. Cerramos con una capa de milhoja. Así hasta, por ejemplo, tres pisos. Si hacemos más, corremos riesgo de que se desmorone, y por tanto, desperdiciar nuestro trabajo.
Podemos decorarlas con queso para gratinar o con un poco de la bechamel sobrante
En el horno, que previamente hemos precalentado a 180º, introducimos las milhojas y las dejamos unos cinco o diez minutos. Cuando pase este tiempo, ponemos el horno en posición grill y les damos un toque hasta que doren.
El último paso es servir y ¡a disfrutar!
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