Es la
tortilla de patatas un delicioso manjar o un insufrible tormento si no es cocinado siguiendo unas pautas básicas. Son todos estos
consejos muy sencillos y muy fáciles de llevar a cabo. Siguiéndolos tenemos la certeza de que vuestra tortilla será el centro de todos los elogios.
Como es lógico, la calidad de los ingredientes es fundamental. Las patatas deben ser frescas y no añejas, a ser posible, ecológicas. El aceite de oliva virgen extra. Y los huevos, de calidad.
La sartén: De hierro, ni demasiado nueva ni demasiado antigua. De cintura alta, y de un diámetro de unos 20-25 cm. Estas medidas son las ideales para que salga lo más sabrosa posible.
Las patatas: Cortarlas en cuadritos muy pequeños. A la hora de freirlas meterlas en el aceite aún frío, para que tomen aceite y salgan fritas y muy tiernas.
La hora de la fritura: Freir las patatas en aceite nuevo, a fuego lento. Dejarlas fritas, pero no tostadas, que queden de un color amarillento claro.
Los huevos: Para una tortilla de unos 20-25 cm de diámetro utilizaremos tres huevos. Para una de 30 cm, utilizaremos cuatro huevos.
La hora de la verdad: Cuando echemos las patatas ya fritas a la sartén junto con los huevos, utilizaremos el aceite de freir las patatas. La tortilla es necesario hacerla a fuego muy, muy lento. Lo más lento posible, sin prisas. Cuando el exterior y sobre todo, los bordes queden muy dorados, la tortilla estará lista.
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